Crónica del acto contra la represión y la criminalización en la Casa del Barrio

El pasado día 8 de Mayo tuvo lugar en la Casa del Barrio de Carabanchel un acto contra la criminalización y la represión, y por las libertades y derechos políticos.

Contra la represión y la criminalización. Por las libertades y por los derechos civiles y políticos

Este era el título del acto nuevamente convocado en Madrid por el Ateneo Popular de Solidaridad entre los Pueblos, Iniciativa Comunista e Izquierda Castellana. En este caso, el lugar elegido era “La Casa del Barrio” del barrio de Carabanchel. Un barrio obrero, con tradición de lucha y que, por ello, ha conocido y sufrido en las carnes de muchos de sus vecinos, la represión y la ausencia de libertades.

En torno a 100 personas asistieron a esta convocatoria que se inició con la actuación del grupo de dantzaris de la Euskal Etxea de Madrid, a la que siguió el saludo por parte del presentador del acto.

En su intervención, y tras dedicar un emocionado Ongi Etorri al representante de la organización “internacionalista, abertzale y socialista vasca” Askapena, cuya colaboración y apoyo han sido fundamentales para la celebración de este acto, denunció la “extensión de la criminalización que, como mancha de aceite, empieza afectarnos a tod@s”, citando varios ejemplos de ello bien recientes: las detenciones “preventivas” en Burgos, hace escasas semanas, la salvaje represión policial al movimiento antifascista que se manifestó en Murcia hace una semana contra una concentración fascista, la detención de activistas contrarios al Plan Bolonia… Un marco en el que cobra total vigencia aquella frase de Bertold Bretch: “quien ignora la verdad es un ingenuo; pero quien, conociéndola, la oculta, es un delincuente”.

Así, y ya metidos en “materia”, dio paso al representante de la Coordinadora Antifascista de Madrid, quien realizó una pormenorizada descripción y denuncia del incremento represivo que, como reaccionaria respuesta al incremento de la lucha antifascista, había dirigido la anterior delegada del Gobierno en Madrid, la mal llamada “socialista” Soledad Mestre, durante sus dos años en el cargo. El balance de su gestión no puede ser más esclarecedor: 120 imputados, en torno a 300.000 Euros en multas, una petición de cárcel total, sumando todas las peticiones, de 381 años, dos muertos a mano de los asesinos fascistas e innumerables heridos, tanto como consecuencia de la actuación de las bandas de la ultraderecha como de la directa represión policial.

Recordando casos bien recientes y que todos aún tenemos muy frescos en nuestros recuerdos, como el asesinato de Carlos Palomino, la represión contra las manifestaciones por una vivienda digna, así como las duras cargas policiales y abundantes detenciones que siguieron a las concentraciones antifascistas que intentaron evitar que los nazis se pasearan impunemente por Tirso de Molina o Vallecas, el ponente defendió que “el fascismo es sólo un instrumento del Estado para reprimir y acabar con aquellos que luchan, con la izquierda que, de verdad, combate al sistema”. Y que, precisamente por eso, ellos pueden manifestarse sin ningún problema ni impedimento por parte de la Delegación del Gobierno, mientras que el movimiento antifascista es “detenido, reprimido, golpeado y criminalizado”. Buen ejemplo de ello fue el intento de ilegalización de la Coordinadora Antifascista.

Represión que también, denunció, se da en todo el Estado, citando algunos ejemplos recientes en Burgos, Barcelona, Málaga… así como el acoso policial que sufren los inmigrantes “aquí mismo, en el barrio obrero de Carabanchel, donde se están dando redadas continuas en las estaciones de metro de Oporto y de Aluche contra los inmigrantes sin papeles, a los que se identifica, detiene y reprime cotidianamente sin que exista ni motivo ni delito alguno”. Situación ante la que, como terminó este representante de la Coordinadora Antifascista, “no nos resignamos ni queremos bajar la cabeza, por lo que seguiremos en el camino de la lucha y la solidaridad”.

Le siguió Jorge del Cura, en representación de la Coordinadora Contra la Tortura, organismo anti-represivo fundado hace ya cinco años y que, durante estos años, ha denunciado unos 750 casos anuales de tortura, si bien consideró que “estos podrían ascender, en verdad, a más de 1000, aunque muchos no hayan podido ser denunciados públicamente, por faltar datos, miedo, etc”. Euskal Herria encabeza este triste “ranking” de la represión y la tortura, seguida por Catalunya y Madrid, señalando el ponente “la importancia de que exista una sociedad civil organizada, como en EH, que sufre una mayor represión como consecuencia de su mayor nivel de resistencia y organización”.

Evidentemente, el Estado niega la existencia de la tortura e intenta, por cualquier medio, que no se produzcan denuncias. Incluso recurriendo a las amenazas, especialmente sangrantes y duras contra los inmigrantes, a los que atemorizan con amenazas de expulsión, etc. En definitiva, tratan de “acallar, de encubrir, de llamar malos tratos a los que realmente es un delito de torturas”. Al igual que es continua “la criminalización contra los denunciantes, denegándose permisos a esta Coordinadora para celebrar actos de denuncia en Pamplona, en Sevilla o, incluso, la prohibición ayer mismo para la realización de una manifestación en Bilbao de denuncia contra las últimas detenciones y torturas que allí, nuevamente, se han dado recientemente”.

Sin embargo, el representante de este organismo anti-represivo considera que, “pese a los intentos de acallar esta situación por parte del Estado Español, sí que ha habido repercusión internacional”. Ejemplo de ello sería la reciente comparecencia ante la comisión de DDHH de las Naciones Unidas, de la que “no esperan nada aunque si nos consta que se realizaron preguntas duras sobre la situación de los inmigrantes, la incomunicación, etc”.

La respuesta, en este sentido, del Estado Español ha consistido, básicamente, en una campaña poco más que “propagandística”, con medidas preventivas contra la tortura como la colocación de cámaras en comisarías, de Catalunya y EH, “que han podido hacer disminuir las denuncias de tortura dentro de las comisarías… pero no fuera de ellas”. Mención aparte hizo Jorge del Cura al llamado “Mecanismo Nacional contra la Tortura”, que tras llevar el Estado preparando “más de 25 años, fue firmado por el Estado en el 2006 y sólo ahora empieza a funcionar”. Este mecanismo establece la posibilidad de que se puedan visitar los centros de detención en cualquier momento. Algo que, en su opinión “podría estar bien, si no fuera por el hecho de que se ha hecho recaer esta posibilidad sobre el Defensor del Pueblo que ni ha hecho ni hace nada”. Eso sí: al parecer ya se están barajando algunas alternativas para sustituir al actual, Enrique Múgica. “Se habla del antiguo presidente extremeño, Ibarra o el antiguo alcalde de La Coruña, Paco Vázquez”… ¡Sin comentarios!

El siguiente ponente en tomar la palabra fue el representante de Salhaketa, organismo vasco de solidaridad y apoyo a los pres@s, y que comenzó su intervención definiendo como, para el Estado, “Euskal Herria no sólo es el enemigo sino también la excusa para atacar a la clase trabajadora, a los ciudadanos y a los derechos de tod@s”. Y es que en el nombre de “la lucha contra el terrorismo”, cualquier medida, cualquier agravamiento de la represión parece estar justificado. Y asi, se diseñan “leyes antiterroristas especiales y que, incumpliendo el principio de igualdad ante la ley, se aplican de forma desigual en según que partes del estado o, directamente, no se aplican a los grupos fascistas”. O tenemos estructuras como la Audiencia Nacional (AN), verdadero “tribunal de excepción, heredero del franquista Tribunal de Orden Público”, y en el que de hecho se pierde el derecho a tener un abogado que no sea de la propia AN, no se es puesto a disposición judicial hasta 13 días después de la detención, permaneciendo incomunicado o no se informa de las razones de la detención…

Este representante de Salhaketa también hizo una dura denuncia de la situación penitenciaria en el Estado Español, comenzando por criticar esa “situación especial aplicada también a los presos políticos, que es el régimen FIES, y que supone un duro régimen de aislamiento”. Situación de represión contra el colectivo de presos políticos vascos a la que se suma la “política de dispersión”, por la que estos presos, incumpliendo la propia legislación, son internados en centros penitenciarios alejados de EH, con las graves repercusiones económicas, familiares y personales que ello supone.

Aunque, como recalcó este ponente, estas medidas “también se aplican a presos sociales o a los presos sociales politizados, que han iniciado un proceso de toma de conciencia en la prisión”, recordando como el origen de este siniestro y represor régimen FIES tiene su origen en el amotinamiento de estos presos sociales politizados y que en los años ochenta “se amotinaron para denunciar la creación de un denominado GAL penitenciario que pretendía el asesinato de los presos políticos vascos en las cárceles”.

Todo esto supone, para este representante del movimiento vasco de apoyo a los presos, “el establecimiento de una cadena perpetua encubierta para todos aquellos pres@s que luchan, con la coartada que ya todos bien sabemos…”. Y es que la detención, la cárcel son las medidas represivas extremas, “pero también tenemos la criminalización de todo aquel que tiene una actividad política y militante contra el sistema, con planteamientos de izquierda y anticapitalistas”. Algo que hemos podido ver en las últimas semanas, por ejemplo, con la detención de abogados que, en la práctica, supone “un ataque contra el derecho a la defensa”.

Terminaba el representante de Salhaketa resaltando como, en definitiva, “se trata de criminalizar todo aquello que atenta contra la unidad de la patria”, defendiendo con fuerza el “derecho individual y colectivo a la autodeterminación que el Estado no reconoce”. Desde luego, coincidimos con este compañero en que “es nuestro deber luchar por este derecho, reivindicarlo… tanto en Madrid como en Euskal Herria”.

El último ponente en intervenir fue el representante de la organización vasca socialista y de solidaridad internacionalista, Askapena, quien comenzó su intervención “agradeciendo a las organizaciones convocantes esta muestra de solidaridad, a las que hacía llegar un fuerte abrazo desde Euskal Herria”. Inmediatamente, definió la situación de represión que se sufre en EH como “un estado de excepción clarísimo”. Hasta el punto que la gente mayor que vivió la dictadura franquista considera que, “viendo como los jóvenes son enviados a la cárcel por colocar carteles o luchar por la independencia y el socialismo, pues que poca cosa ha cambiado…”. Y es que, afirmó, “gracias a la política impulsada por el Sr. Garzón, ahora sufrimos más”, afirmación que justificó con unos datos acerca de los resultados de la represión en los más o menos treinta años de la llamada “Transición”: 350 muertos por la represión, tanto en el Estado Español como en el Francés, 27 personas asesinadas por el terrorismo de estado de los GAL, 30.000 detenciones (¡el 1% de la población vasca…!), 7000 personas que han denunciado torturas y 5 muertos por esta misma razón. Refiriéndose a la tortura citó estas palabras del represaliado director del diario en lengua vasca “Egunkaria”, detenido y torturado por la Guardia Civil: “si a mi me hicieron esto, que no le harán a cualquier chaval que no tiene proyección pública…”. Inquietantes palabras que deberíamos tener bien presentes…

Y es que, afirmó este representante de Askapena, “el objetivo final es acabar con la disidencia independista y socialista vasca”. Algo que es Estado ha venido persiguiendo desde siempre… “desde los GAL hasta Jon Anza, primero desaparecido, para luego aparecer muerto en Francia, con ropa distinta a la que llevaba cuando desapareció… ¡el Estado miente!”. Es para conseguir ese objetivo que fueron “ a por los presos, para acabar con este frente de 760 personas, en la actualidad, y con mucho peso. Por ello Múgica ideó la política de dispersión, en el año 87, que ha supuesto que, en este momento, sólo haya “unos 10 presos cumpliendo su condena en EH, estando la mayoría dispersa por todo el Estado, en cárceles de máxima seguridad, casi de exterminio, a una distancia media de 750 Km.”. Buscaban, así, el “aislamiento, que la represión fuera más directa, rompiendo el colectivo”. Con un régimen que supone “22 horas de celda, 1 ó 2 horas de paseo por un mini-patio, el tener sólo dos pertenencias de cada cosa u objeto persona en la celda, los continuos cacheos…”. Pese a lo cual, “ no han conseguido nada, no han podido romper la resistencia y sigue la lucha por la autodeterminación y la construcción de un Estado vasco independiente y socialista”.

La política de dispersión no ha podido, desde luego, romper la voluntad de resistir del pueblo vasco. Y ello pese a los datos del sufrimiento que nos dio este ponente: 21 presos muertos, 16 familiares de presos muertos durante los desplazamientos obligados para ver a los suyos, una media de 2.000 Euros mensuales para las familias, lo que es una verdadera sangría económica. Y un último detalle, bien indicativo: la suma de todas las distancias recorridas por los familiares sería el equivalente de “ir y volver a la luna, dos veces”.

Sin embargo, y pese a lo duro de estas cifras, al no poder el Estado vencer la resistencia del colectivo, se decidió dar un nuevo paso: ese “todo es ETA, por el que ahora se criminaliza también la solidaridad con los pres@s”. Toda esa política en la que se enmarcan actuaciones como la prohibición de colgar fotos de los presos, bajo la almenaza de ser considerado delito de “enaltecimiento del terrorismo, penado con dos años de cárcel”, o la represión y apaleamiento de las concentraciones de los viernes en apoyo a los presos… Una política esta de la retirada de las fotos que, como nos recordaba el representante de Askapena, “ya fue empezada por el PNV, no sólo es obra del PP-PSOE”.

Citó también la reciente operación represiva contra los abogados, “que se ha saldado con unos 8 ó 9 abogados en la cárcel sólo por hacer su trabajo” y lo interpretó como una consecuencia de esa obsesión por “querer silenciar que la mayoría social, sindical y política vasca está contra la dispersión de los pres@s”. Represión frente a la que se levanta la “iniciativa de la Izquierda Abertzale” que, nuevamente, ha sido duramente perseguida por el aparato represivo del Estado, con el encarcelamiento de Usabiaga, de Otegui… Algo que no cambia pese a que ahora “suelten a algunos”. Porque como decía Sarrionaindia, aquel mítico preso vasco, “no es lo mismo estar libre que ser libre” y estos que ahora deciden poner en libertad no están autorizados a hacer ningún tipo de vida política o social y siguen, pues, presos del Estado Español”.

Y es que siguen aumentando los años de cárcel, el sistema represivo es más duro, como nos dicen nuevamente los números de la represión: 68 presos que ya lleva cumplidos más de 20 años de cárcel, más de 160 que ya tendría que estar en la calle pero son mantenidos en prisión, presos enfermos o con más de dos terceras partes de la condena cumplida que ven negado su derecho al tercer grado por su condición de presos políticos vascos… Represión que hay que denunciar, si. Pero que este representante de Askapena valora como la consecuencia de que “estamos en puertas de un cambio democrático real en Euskal Herria”. Un primer paso para que “luego, si la mayoría lo quiere, construyamos un Estado Socialista”. De esta manera, e insistiendo en “el agradecimiento por esta demostración de solidaridad de clase, terminaba su intervención este compañero.

Llegábamos así al momento de las preguntas y del debate, ese final del acto en el que los asistentes pueden expresar en voz alta sus dudas, para que les sean respondidas. Pero que también es el espacio para que todo aquel que quiera pueda expresar su solidaridad y su apoyo. ¡Y así fue!. Intervenciones y preguntas variadas e interesantes se sucedieron, al igual que las respuestas por parte de los que en la mesa estaban. De entre ellas destacaríamos una última intervención del representante de Askapena acerca de la solidaridad y en la que, citando al comandante Che Guevara, decía: “la mejor solidaridad es la lucha por la liberación de tu propio pueblo”. Eso es lo que hace, según este compañero vasco e internacionalista que “la Cuba socialista sea el pueblo más solidario”. Esa es la mejor solidaridad que podemos aportar a la lucha del pueblo vasco, “la lucha por nuestros propios derechos, en y por nuestro pueblo”.

Terminamos el acto con una merienda-cena solidaria, con el fin de poder sufragar parte de los gastos de desplazamiento de estos compañeros, amenizada con la música y las canciones de lucha que un compañero nos regaló para acompañar y poner el mejor telón de fondo a comidas, bebidas y conversaciones. Satisfechos de cómo había resultado el acto, decididos a avanzar en nuestra lucha, nuestro compromiso y nuestra solidaridad, agradecidos por el ejemplo de lucha y de constancia que el pueblo vasco nos viene dando desde hace ya tanto tiempo. Porque, como recordaba el presentador en el cierre del acto, citando al abogado Miguel Castells, “el simple hecho de luchar ya es una victoria”. Voluntad de lucha que, le pese a quien le pese, sigue existiendo en “este Madrid, en este Carabanchel rojo y antifascista” que cerró el acto gritando bien fuerte “!Gora Euskadi askatuta!”.

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